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Opciones de Tratamientos
Muchas causas de factores de infertilidad masculinos o femeninos se pueden encontrar utilizando diferentes tipos de tratamientos. Una vez que los exámenes de infertilidad se han completado, los médicos revisarán los resultados y recomendarán un plan de tratamiento. Este plan puede incluir una o más diferentes tratamientos, como una inducción de ovulación para estimular la producción de óvulos sanos, cirugía mínimamente invasiva para corregir o mejorar anormalidades anatómicas, inseminación intrauterina (IUI) o tratamientos más avanzados utilizando Técnicas de Reproducción Asistida como la Fertilización In Vitro (IVF).
Criopreservación de embriones
También conocida como “congelamiento de embriones”. Es un procedimiento utilizado para preservar embriones los cuales se almacenan a muy bajas temperaturas. La criopreservación de embriones permite la utilización de embriones propios de la mujer para subsecuentes ciclos de tratamiento. Un ciclo de transferencia de embriones no requiere el uso de hormonas inyectables y no es necesaria una aspiración de óvulos, por lo que se reduce el costo y la invasividad en comparación con ciclos de IVF con transferencia de embriones frescos. Los embriones pueden almacenarse indefinidamente y no aumenta el riesgo de defectos de nacimiento derivados de la criopreservación de embriones. Sin embargo, sí existen riesgos, ya que aproximadamente 20-25% de los embriones congelados no sobreviven el proceso de congelación y descongelación. Las tasas de embarazo asociadas a los ciclos de transferencia de embriones congelados son ligeramente menores que las transferencia de embriones frescos. Esto puede ser causado por el estrés adicional al que los embriones son sometidos durante el proceso de la criopreservación y descongelación o simplemente porque los mejores embriones fueron seleccionados para la transferencia en fresco.
Criopreservación de óvulos
La criopreservación de óvulos es un procedimiento experimental nuevo y fascinante que puede ayudar a las mujeres a preservar su potencial reproductivo. Las mujeres que se pueden beneficiar con este procedimiento son:
1) Las mujeres que están en el riesgo de convertirse en estériles debido a quimioterapia, radiación o por extracción de sus ovarios.
2) Mujeres que han elegido retrasar su reproducción por motivos personales o profesionales intentando mantener su potencial reproductivo.
3) Las mujeres que tienen una historia familiar de endometriosis, menopausia prematura o falla ovárica prematura.
La criopreservación de óvulos comprende la extracción de óvulos no fertilizados de los ovarios. El proceso es el mismo que la etapa I y II de un ciclo de IVF en los cuales la paciente se administra hormonas inyectadas para incrementar la producción de óvulos con el fin de obtener un número importante de óvulos durante la fase de aspiración (Véase también Fertilización in Vitro). Los óvulos capturados son enfriados lentamente a temperaturas extremadamente bajas para ser congelados y almacenados. Cuando la mujer está lista para intentar un embarazo, el equipo de especialistas en reproducción descongelará los óvulos almacenados, intentará fertilizarlos para que se transfieran los embriones logrados. Véase también Etapa III y IV de un ciclo de IVF
Diagnóstico de preimplantación genética (PGD)
Los métodos tradicionales utilizados para identificar enfermedades genéticas requieren diagnóstico prenatal como biopsia de vellosidades coriales (CVS) o amniocentesis, seguido de una terminación potencial del embarazo si es que se determina que el feto está afectado. Recientes avances científicos permiten el diagnóstico de enfermedades genéticas antes del embarazo utilizando una técnica conocida como diagnóstico de preimplantación genética (PGD) la cual combina tecnologías de IVF con nuevas técnicas de biología molecular.
En un procedimiento llamado “biopsia embrionaria”, se extrae una de las ocho células del embrión en día 3 o varias células en caso de una biopsia de blastocisto. Esta célula se envía a un laboratorio especializado para detectar anormalidades genéticas. Si al embrión se le determina que no contiene los desórdenes genéticos buscados, entonces ese embrión puede ser considerado para la transferencia.
Es importante platicar tanto con el médico tratante como con el especialista en genética para entender plenamente la certeza y exactitud del PGD.
Donación de óvulos
Más de 150,000 mujeres en los Estados Unidos no pueden concebir hijos debido a problemas de sus ovarios. Muchas mujeres no producen óvulos o tienen o han tenido cirugías de ovarios, terapias de radiación o quimioterapia por cáncer que ha destruido la función de sus ovarios, o tienen ovarios disfuncionales y no pueden producir óvulos de buena calidad; otras mujeres han retrasado sus embarazos a la etapa final de los treinta o cuarenta años de edad. La edad de los ovarios determina de forma dramática las diferentes tasas de embarazo en muchas de las mujeres. Algunas pueden concebir rápidamente mientras que otras ya no son capaces de concebir con sus propios óvulos y requieren de óvulos donados para lograrlo. La donación de óvulos es un tratamiento en donde se reciben óvulos de una donadora apropiada. Los óvulos donados se fertilizan utilizando el esperma de la pareja o de donador, y los embriones resultantes son transferidos al útero de la mujer receptora. Las donadoras de óvulos son mujeres sanas entre los 21 y 32 años de edad que han sido examinadas para asegurar que se encuentran físicamente sanas y tienen pleno conocimiento del proceso de donación. Las donadoras se administran hormonas inyectables durante ocho a diez días para aumentar su producción de óvulos, los cuales se capturan vía vaginal, utilizando ultrasonido como guía del procedimiento. La receptora de los óvulos donados por lo general necesita hormonas para sincronizar su ciclo con el ciclo de la donadora y para preparar su útero para recibir los embriones, y así aumentar la posibilidad de que ocurra una implantación. En algunos programas, más de la mitad de las mujeres que hacen ciclos con óvulos donados logran concebir y tener un bebé.
Electroeyaculación
La electroeyaculación es un procedimiento que se realiza cuando un problema médico o psicológico impide que un hombre pueda eyacular. Durante un procedimiento de electroeyaculación, el doctor inserta una sonda de estimulación eléctrica dentro del recto. El doctor controla la cantidad de estimulación eléctrica que se utiliza para que ocurra la eyaculación. Dependiendo del nivel sensorial del paciente, puede realizarse dentro del consultorio o en el quirófano con anestesia. Cuando la estimulación con vibración peneana y la sonda rectal para eyacular no tienen éxito o no se pueden realizar,se recomiendan algunos métodos alternativos de captura de esperma incluyendo la extracción de esperma testicular. Véase también Captura de esperma testicular
Fertilización in Vitro (IVF)
La Fertilización In Vitro (IVF) es el proceso en el cual se recolectan óvulos y esperma y se fertilizan manualmente en un plato de laboratorio fuera del útero. Los embriones sanos se transfieren de regreso dentro del útero con la finalidad de que se implanten y posteriormente se desarrollen. El IVF se realiza por médicos especializados en medicina reproductiva con una preparación adicional y entrenamiento en la evaluación y tratamiento de infertilidad por factor masculino o femenino.
El IVF se desarrolló originalmente a principios de los años 70 para el tratamiento de infertilidad causado por obstrucción o daño en las trompas de Falopio. El primer bebé concebido con la ayuda de IVF fue Louise Brown quien nació en el Reino Unido en 1978. Fue motivo de noticias importantes nuevamente en 2006 cuando ella concibió de manera natural un bebé sano. La tecnología de IVF y las técnicas reproductivas avanzadas han mejorado de manera importante desde entonces; más de 3 millones de bebés han nacido desde Louise Brown con la ayuda de IVF.
IVF tiene cuatro etapas:
Etapa I: Estimulación ovárica y monitoreo. Para maximizar las posibilidades de las pacientes de fertilizar exitosamente, una paciente que realiza un tratamiento de IVF normalmente se administra hormonas inyectadas para incrementar el número de óvulos producidos en un mes específico. Se realiza de manera frecuente un monitoreo para seguimiento continuo de la respuesta ovárica de la paciente, permitiendo al médico ajustar las dosis apropiadas y el momento de aplicar los medicamentos.
Etapa II: Aspiración de óvulos. Con una sedación ligera, el especialista en reproducción, guiado por ultrasonido, extrae los óvulos maduros. La aspiración de los óvulos es un procedimiento mínimamente invasivo que no lleva más de 15 minutos. Las pacientes, por lo general, pueden retomar su actividad normal al día siguiente.
Etapa III: Cultivo y fertilización. Los embriólogos utilizan microscopios de alto poder y de alta precisión para fertilizar los óvulos con el esperma. Esto se lleva a cabo dentro del laboratorio embriológico. En algunas ocasiones, el esperma se coloca junto con los óvulos en un plato de cultivo para que se lleve acabo la inseminación de manera natural. En otros casos, especialmente cuando existe menos de un millón de espermas vivos, la inyección intracitoplasmática de esperma (ICSI) se utiliza. Se toma un sólo esperma y se inyecta de manera directa dentro del citoplasma del óvulo.
Etapa IV: Transferencia de embriones. Un especialista en fertilidad transferirá un número mínimo de embriones sanos y maduros de regreso al útero con el fin de que se implanten en la pared uterina. Por lo general el procedimiento no se realiza con anestesia. El médico utiliza ultrasonido abdominal para guiar un pequeño catéter a través del cérvix y depositar el embrión(es) dentro del útero. El procedimiento de transferencia de embriones toma tan solo cinco minutos y el tiempo de recuperación es menos de un día. Los embriones viables que sobren (supernumerarios) pueden ser criopreservados y utilizados para subsecuentes ciclos de transferencia. Se realiza una prueba de embarazo 11 días después de la transferencia de embriones para evaluar si la implantación tuvo éxito.
Inseminación
Inseminación intrauterina (IUI)
La inseminación intrauterina (IUI), también conocida como inseminación artificial, se puede utilizar a menudo como parte de un protocolo de tratamiento para parejas que experimentan infertilidad ocasionada por factor masculino. El realizar una IUI en el momento oportuno durante la ovulación, utilizando una muestra de esperma con una conteo aceptable y buena motilidad, puede ser un tratamiento efectivo. El esperma, en el laboratorio, se separa del líquido seminal y se coloca en una pequeña cantidad de medio estéril que mantendrá los espermas vivos y moviéndose de manera activa. A menudo, esta preparación involucra una prueba de “natación” en la cual los más rápidos nadadores son seleccionados para la inseminación. Ésta se lleva a cabo pasando un catéter estéril a través del canal del cérvix hacia la cavidad uterina para después inyectar la suspensión del esperma directamente en esta cavidad. Por lo general, la inseminación no causa molestia o muy ligera y se realiza en tan sólo un par de minutos.
A pesar de que la IUI puede ser muy efectiva, algunas mujeres pueden experimentar ligeros efectos secundarios que pueden incluir
• Calambres
• Malestar durante el procedimiento
• Reacción a los medicamentos utilizados para la inducción de ovulación
Inyección intracitoplasmática de esperma (ICSI)
La inyección intracitosplasmática de esperma (ICSI) es un procedimiento de IVF en el que un solo esperma se inyecta directamente dentro del óvulo. Es un técnica revolucionaria que ofrece opciones efectivas de tratamiento para condiciones en las que existen pocos espermas o hay dudas acerca de la fertilización. Diversos problemas de infertilidad por causas de factor masculino pueden ser por anormalidades en los cromosomas de la pareja masculina por lo que es importante que se les realice un amplio examen por un endocrinólogo reproductivo o un urólogo especialista en infertilidad.
Medicamentos para tratamientos de fertilidad
Citrato de Clomifeno
El citrato de clomifeno (Clomifeno), también conocido por los nombres comerciales de Omifin y Serofene, se utiliza para el tratamiento de mujeres infértiles que tienen algún problema de ovulación; también ayuda para que la glándula pituitaria (localizada en la base del cerebro) mejore la estimulación para desarrollar folículos (óvulos) en los ovarios. Clomifeno se prescribe en la mayoría de los casos a pacientes que se les ha diagnosticado algún problema en su ciclo menstrual; puede utilizarse para relaciones programadas o inseminación intrauterina. Combinado con inseminación intrauterina, puede ser efectivo en el tratamiento de infertilidad inexplicable.
El clomifeno se prescribe normalmente durante cinco días cada ciclo, iniciando el día 3 o 5. Estudios han demostrado, que de las mujeres que se han tratado con clomifeno , entre el 60 % y el 80% ovularon de manera normal, aunque las tasas de embarazo con tratamiento de clomifeno es por lo general entre 10 y 15 % por ciclo. Alrededor del 10% de las pacientes que han sido tratadas con clomifeno pueden experimentar algunos efectos secundarios ligeros como bochornos, visión borrosa, nausea, sensación de inflamación y dolor de cabeza. Muy raramente se experimentan efectos secundarios severos con este tipo de tratamiento.
Embarazos gemelares se presentan como máximo en un 10% en mujeres que concibieron con tratamientos de clomifeno. La Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) recomienda no hacer más de 6 ciclos de clomifeno antes de buscar otras opciones de tratamiento, ya que la efectividad de este tipo de tratamiento disminuye significativamente después de este número.
Hormonas inyectables para estimular folículos
Numerosos estudios confirman un aumento importante en las tasas de embarazo con medicamentos inyectados que estimulan una “superovulación”. Lo anterior se debe principalmente al incremento en el número de óvulos producidos. Estos medicamentos actúan estimulando los ovarios para que desarrollen múltiples óvulos maduros. Estos medicamentos inyectables se conocen comúnmente por sus nombres comerciales como Puregon o Gonal-F y Merapur o Merional y se autoadministran comenzando en el segundo o tercer día del ciclo aplicándolos por seis a nueve días consecutivos. La respuesta a estos medicamentos se monitorea por ultrasonidos vaginales y cuantificación de estrógenos en la sangre de manera frecuente. En algún momento del ciclo, cuando los folículos alcancen el tamaño indicado y los niveles de estrógeno sean los apropiados, se administra una inyección de la hormona HCG como disparador de la ovulación. La ovulación se presenta normalmente entre las 36 y las 48 horas después de esta inyección. Por lo tanto, las relaciones sexuales, la inseminación o la captura de óvulos en un ciclo de IVF se debe de programar de acuerdo a esto. Muchas mujeres experimentan algunos efectos secundarios como dolor de cabeza, inflamación y cambios de estado de ánimo, mientras otras también pueden experimentar bochornos, nausea y visión borrosa. Otro posible efecto secundario de este tipo de medicamentos inyectables es el síndrome de hiperestimulación ovárica (OHSS) en donde los ovarios están sensibles y crecidos. En casos severos, una paciente puede distenderse a causa de la retención excesiva de líquido en la cavidad abdominal. Afortunadamente, los casos severos de hiperestimulación son raros. Ocurren en menos del 1% de los ciclos de tratamiento. Cualquier paciente que sospeche de OHSS debe contactar a su doctor inmediatamente. El médico puede optar por drenar el fluido del abdomen, procedimiento que puede ser fácilmente realizado como paciente ambulatorio. En casos extremadamente raros, el OHSS puede requerir hospitalización. Las tasas de embarazo con medicamentos inyectables pueden depender del protocolo del tratamiento y varían entre un 15 a 20% en los casos de inseminación o relaciones programadas. Se logran tasas más altas en tratamientos de IVF las cuales pueden ser mayores al 50% en pacientes jóvenes. Véase también IVF
El uso de medicamentos inyectables no ha demostrado que incremente el riesgo de cáncer ovárico.
Tratamientos médicos y hormonales masculinos
Las terapias médicas pueden ser un tratamiento efectivo para ciertos factores masculinos de infertilidad. Son utilizados como una primera opción de tratamiento para anormalidades hormonales e infecciones y disfunción eréctil.
Transferencia y cultivos de blastocistos
Un blastocisto es un embrión que ha desarrollado dos diferentes tipos de células y presenta una cavidad central llena de líquido (blastocele). Las células exteriores, llamadas trofectodermo se convertirán en placenta, y las células internas se convertirán en el feto. La formación de blastocistos en los humanos por lo general ocurre en el 5º día después de la fertilización. Para el final del sexto día, los blastocistos deben “emerger” de su cubierta externa (zona pelúcida) y dentro de las siguientes 24 horas los blastocistos, que ya emergieron, comienzan a implantarse en la primera capa del útero materno.
Durante las primeras dos décadas de aparición de IVF, los embriones se mantenían por lo general, en el laboratorio, en medios de cultivo por dos o tres días y después se transferían dentro del útero. Actualmente, esto es completamente diferente, ya que los embriones concebidos de manera natural, normalmente viajan a través de la trompa y regresan al útero en el día 5 o 6 de desarrollo. Durante un ciclo natural, 2 o 3 días después de la concepción los embriones se encuentran, generalmente, en las trompas de Falopio y puede ser que no estén listos para entrar al útero. Recientemente, las condiciones de cultivo del laboratorio se han mejorado por lo que los embriones resultantes de un ciclo de IVF pueden desarrollarse en el laboratorio hasta la etapa de blastocisto para después ser colocados dentro del útero en un tiempo más “natural”, esto es en el día 5 o 6 después de la fertilización.
El beneficio adicional de esperar más tiempo para transferir los embriones es reducir el número de embriones necesarios en la transferencia para que resulte un embarazo viable. Mientras que los cultivos extendidos de embriones no mejoran la calidad de un embrión anormal o subóptimo, al realizar cultivos de embriones y llevarlos a la etapa de blastocisto, existe más oportunidad para seleccionar los embriones más sanos, por lo tanto se reduce el número de embriones a transferir con el resultado de limitar el riesgo de un embarazo múltiple
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